La vida es un gran caleidoscopio donde aparecen constantemente imágenes y situaciones, que no volverán a repetirse. Cada persona interpreta de manera diferente cada una de las vistas que allí aparecen, de acuerdo a lo que en su subconciente está programado. Algunas personas , se contentan con lo que se muestra a través de ese pequeño orificio. Otros,( los más curiosos), desarman ese caleidoscopio para entender qué se esconde en su interior.

sábado, octubre 14, 2006

DEDICADO A DOS ANGELES INCOMPRENDIDOS




Tengo un amigo entrañable, de esos cuya calidad y calidez humana no abundan hoy en día.
Se llama Miguel, y es docente, y como tal está dentro de la problemática de este gremio, que a pesar de su importancia para las futuras generaciones, es tan poco valorado.
Sin embargo, el siempre pone su cuota de optimismo y su pasión en lo que hace.
Cuando no es posible llegar a sus alumnos por los carriles habituales, busca las rutas alternativas hasta arrivar a destino.
Un nuevo desafío se le puso en el camino: en su gr

1. Ayúdame a comprender mi entorno. Organiza mi mundo y facilítame que anticipe lo que va a suceder. Dame orden, estructura y no caos.
2. No te angusties conmigo, porque haces que también me angustie. Respeta mi ritmo. Siempre podrás relacionarte conmigo si comprendes mis necesidades y mi modo especial de entender la realidad. No te deprimas, lo normal es que avance y me desarrolle cada vez más, aunque a veces tenga algunos retrocesos.
3. No me hables demasiado, ni tampoco rápido. Las palabras son "aire" que no pesa para ti, pero pueden ser una carga muy pesada para mí. Muchas veces no son la mejor manera de relacionarte conmigo.
4. Como otros niños y adultos, también necesito compartir el placer y me gusta hacer las cosas bien, aunque no siempre lo consiga. Hazme saber, de algún modo, cuándo he hecho las cosas bien y ayúdame a hacerlas sin fallos. Cuando tengo demasiados fallos me sucede igual que a ti: me irrito y termino por negarme a hacer las cosas.
5. Necesito más orden del que tú necesitas, que el medio sea mas predecible de lo que tú requieres. Tenemos que negociar mis rituales para convivir.
6. Me resulta difícil comprender el sentido de muchas de las cosas que me piden que haga. Ayúdame a entenderlo. Trata de pedirme cosas que puedan tener un sentido concreto y descifrable para mí. No permitas que me aburra o permanezca inactivo.
7. No me invadas excesivamente. A veces, las personas son demasiado imprevisibles, demasiado ruidosas, demasiado estimulantes. Respeta las distancias que necesito, pero sin dejarme solo.
8. Lo que hago no es contra ti. Cuando tengo una rabieta o me golpeo, si destruyo algo o me muevo en exceso, cuando me es difícil atender o hacer lo que me pides, no estoy tratando de hacerte daño. Ya que tengo un problema de intenciones, no me atribuyas malas intenciones. Batallo para entender lo que está bien y lo que está mal.
9. Mi desarrollo no es absurdo, aunque no sea fácil de entender. Tiene su propia lógica y muchas de las conductas que llamas "alteradas" son formas de enfrentar el mundo desde mi especial forma de ser y percibir. Haz un esfuerzo por comprenderme.
10. Las otras personas son demasiado complicadas. Mi mundo no es complejo y cerrado, sino simple. Aunque te parezca extraño lo que te digo, mi mundo es tan abierto, tan sin tapujos ni mentiras, tan ingenuamente expuesto a los demás, que resulta difícil penetrar en él. No vivo en una "fortaleza vacía", sino en una llanura tan abierta que puede parecer inaccesible. Tengo mucha menos complicación que las personas que se consideran normales.
11. No me pidas siempre las mismas cosas ni me exijas las mismas rutinas. No tienes que hacerte tú autista para ayudarme. ¡El autista soy yo, no tú!
12. No sólo soy autista. También soy un niño, un adolescente o un adulto. Comparto muchas cosas de los niños, adolescentes o adultos a los que llamas "normales". Me gusta jugar y divertirme, quiero a mis padres y a las personas cercanas, me siento satisfecho cuando hago las cosas bien. Es más lo que compartimos que lo que nos separa.
13. Merece la pena vivir conmigo. Puedo darte tantas o más satisfacciones que otras personas, aunque no sean las mismas. Puede llegar un momento en tu vida en que yo, que soy autista, sea tu mayor y mejor compañía.
14. No me agredas químicamente. Si te han dicho que tengo que tomar una medicación, procura que sea revisada periódicamente por el especialista.
15. Ni mis padres ni yo tenemos la culpa de lo que me pasa. Tampoco la tienen los profesionales que me ayudan. No sirve de nada que se culpen los unos a los otros. A veces, mis reacciones y conductas pueden ser difíciles de comprender o afrontar, pero no es por culpa de nadie. La idea de "culpa" no produce más que sufrimiento en relación con mi problema.
16. No me pidas constantemente cosas por encima de lo que soy capaz de hacer. Pero pídeme lo que puedo hacer. Dame ayuda para ser más autónomo, para comprender mejor, pero no me des ayuda de más.
17. No tienes que cambiar completamente tu vida por el hecho de vivir con una persona autista. A mí no me sirve de nada que tú estés mal, que te encierres y te deprimas. Necesito estabilidad y bienestar emocional a mi alrededor para estar mejor. Piensa que tu pareja tampoco tiene culpa de lo que me pasa.
18. Ayúdame con naturalidad, sin convertirlo en una obsesión. Para poder ayudarme, tienes que tener tus momentos en que reposas o te dedicas a tus propias actividades. Acércate a mí, no te vayas, pero no te sientas como sometido a un peso insoportable. En mi vida, he tenido momentos malos, pero puedo estar cada vez mejor.
19. Acéptame como soy. No condiciones tu aceptación a que deje de ser autista. Sé optimista sin hacerte "novelas" o "castillos en el aire". Mi situación normalmente mejora, aunque por ahora no tenga curación.
20. Aunque me sea difícil comunicarme o no comprenda las sutilezas sociales, tengo incluso algunas ventajas en comparación con los que llamas "normales". Me cuesta comunicarme, pero no suelo engañar. No comprendo las sutilezas sociales, pero tampoco participo de las dobles intenciones o los sentimientos peligrosos tan frecuentes en la vida social. Mi vida puede ser satisfactoria si es simple, ordenada y tranquila. Ser autista es un modo de ser, aunque no sea el normal o esperado. Mi vida como autista puede ser tan feliz y satisfactoria como la tuya "normal". En esas vidas, podemos llegar a encontrarnos y compartir muchas experiencias
.

upo de alumnos, hay dos hermanitos autistas.
Al preguntarle cómo es capaz de manejar la situación, con toda naturalidad me respondió:
"Sólo intento ponerme en su lugar"...

Y me facilitó este escrito:
Qué te diría un autista???

5 comentarios:

Angel dijo...

En ralidad los autistas son verdaderos ángeles de los cuales tenemos mucho que aprender.Personas valiosas sin prejuicios, siempre congruentes con sus convicciones.

Te felicito Silvia. Saludos !!!!

;) ;) ;) ..
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Silvia Macario dijo...

Gracias Angel, pero no me felicites a mi. Los laureles son de Miguel. Le transmitiré tus saludos.
Un besote.
Sil

DrGEN dijo...

Sil,
fantástico texto, debiera acompañar esos fríos textos de paidopsiquiatría y además sería grandioso que llegue a manos de quienes tienen algún pariente autista.
Parte de una premisa que comparto: ponernos en el lugar del otro para entender el por qué de las acciones.
Saludos,
DrGEN

Silvia Macario dijo...

Drgen:
Totalmente de acuerdo en eso de ponerse en el lugar del otro, ya que es la única manera de entenderlo.
Por otra parte,esa fue la idea al hacer este post. No se si alguien en contacto con personas que presentan este problema podrán leerlo, pero si alguno arriva por aquí, de pura casualidad, lo encontrará.
Por lo pronto, Miguel sabe que esto está aquí, y tal vez ayude a diseminarlo.
cariños amigo.
PD: Brillante tu respuesta a la ocultista.No dejás de sorprenderme.
Te mando un ósculo de paz, ja,ja.
Sil

MoonSkin dijo...

Hola Silvia:
Fascinante este escrito, sin duda, hoy en dia la mayoria de las personas, se olvida de lo sencillo que pueden llegar a ser las cosas, o somos nosotros mismos quien no lo compricamos.
Es cierto que la sociedad, al encontrarse con un autista, le tacha como raro, como enfermo, pero se olvidan de saber mirar dentro de la persona, en su corazon o incluso en su alma, pero ya no solo sucede con la gente autista, si no tb, con todas las personas que estan a nuestro arededor.

El otro dia, me sentí bien, iba de camino para clase, y en una de las paradas del mismo, habia un grupo de personas con sindrome de daum, no podia dejar de mirarles con dulzura, con tranquilidad.
Fue una sensacion extraña, pero imensamente agradable.

Besos