La vida es un gran caleidoscopio donde aparecen constantemente imágenes y situaciones, que no volverán a repetirse. Cada persona interpreta de manera diferente cada una de las vistas que allí aparecen, de acuerdo a lo que en su subconciente está programado. Algunas personas , se contentan con lo que se muestra a través de ese pequeño orificio. Otros,( los más curiosos), desarman ese caleidoscopio para entender qué se esconde en su interior.

viernes, septiembre 29, 2006

mi lista


Semana de febril actividad. Lío por todos lados.Problemas en la escuela de los chicos.Mural avanzando a pasos agigantados.Cumpleaños a la vista... Y mi blog abandonado...
Descansando y dejando simplemente correr mis dedos por el teclado, decido hacer una lista, (algo mío) que en momentos de tensión aparece como un bálsamo . Simplemente, las cosas que me gustan , inspiran o añoro:



El chisporroteo de los leños.
El olor de la tierra después de la lluvia.
Caminar triturando las hojas secas en otoño.
Un viejo sillón Bergere, en el pueblo de mi infancia.
Los libros de Puck, que leí en ese sillón.
Las caricias de mi abuela Tita.

Las rodillas de mi papá, en las cuales me senté cada día de mi existencia.

Los mapas.
Los globos terráqueos.
Las pinturas de Van Gogh.
Los caleidoscopios.
Los microscopios.
Los telescopios.
Los binoculares.
Los relojes.
Las lapiceras de pluma.
Las fotografías de Capa, Bressòn, de Koudelka.
Las canciones de María Elena Walsh.

Los Beatles.
La sensualidad de Joaquín Sabina.
El olor rancio de los negocios de segunda mano.
Puerto Varas
Los chicos con cara sucia.
Mis chicos, limpios o sucios.
Las botellas raras.
El vino blanco.
El chocolate amargo.
El olor del café recién molido.
El café.
Los vitrales.
Los mosaicos.
La madera antigua.
Las utopías
Los paraísos perdidos.
Las cápsulas del tiempo.
El estilo simple y adolescente de Bradbury.
Los marcianos.
Envejecer y saber que en cierta forma soy marciana.


miércoles, septiembre 27, 2006

Una muy triste noticia . Abrir vínculo. El siguiente post está en relación con esto


carta abierta a una mala profesora

Señora A.M.D. :
A través de la presente, quiero hacerle notar el horrible malestar que me está Ud. generando.
Puedo decirle, que en mi caso particular, a Ud. no la conozco, como tampoco se cuáles son las causas que la han llevado a actuar de esta manera tan poco ética, tan poco práctica, y tan arbitraria. Sólo puedo deducir, que Ud. no es feliz.Que algo en su historia personal ha hecho que Ud. haya decidido transformar su vida en este triste espectáculo.
Yo sólo quiero decirle que deseo con todas mis fuerzas que mis hijos nunca lleguen a ser sus alumnos, y se lo digo porque deseo lo mejor para ellos.
Usted se ha movido por el camino de las sombras, clavando un puñal cuándo un alumno sólamente solicitaba una segunda opinión, ya que no confiaba en la suya, como la mayoría del alumnado.
Usted tuvo la oportunidad de demostrar su razón si terciaba otra persona, en el caso que este chico reprobara. Pero obviamente, ni Ud. confiaba en su parecer, ya que directamente recurrió a la justicia, demandando al alumno entre otras cosas penalmente, y reclamando un dinero que nunca le debería pertenecer, si los que imparten ley están en sus cabales.
El alumno hizo uso de un derecho que le corresponde absolutamente.El buscó una vía lógica de solucionar tanto su propio problema, como también el suyo: recurrió a la dirección del colegio, no para ser aprobado, sino para ejercer su derecho a ser reexaminado por otra autoridad.La autoridad en cuestión, obró de la peor manera. Subestimó al alumno, le negó ese derecho. Ya esto es grave, pero no sólo pretendió mantenerse al margen, sino que obró al mejor estilo de chisme de barrio, mostrando esta simple petición a Ud.
Por otra parte, una segunda actitud deshonesta la vuelve a ensuciar, y es de las peores:
Engañó a otros alumnos, solicitando que se ponga un pseudónimo al curso, cosa que luego, al salir en los medios ,quedara Ud. como una persona simpática y compinche. Ellos dijeron inocentemente: V de Van Gogh.
Ud. desde la tele mandó cariños a sus "bombones de V de Van Gogh"(?)"quienes en todo momento la apoyaron"...
Señora, no sea mentirosa e hipócrita. Limítese a leer lo que estos "alumnos que la apoyan" han escrito en una carta expuesta en el transparente.
Señora, usted es el producto de una época nefasta de este país, en la cual estaban abolidas las garantías constitucionales. Pero si quiere volver allí, mejor fabríquese una máquina del tiempo. No siga contaminando a esta maravillosa juventud del colegio, que ha demostrado estar a años luz de su hipocresía.
Yo le quiero decir:
V de vetusta, V de violenta, V de vuelo bajo, V de viperina, V de váyase.
Y perdón si no le gusta que se lo diga, pero yo soy V de vehemente.

lunes, septiembre 25, 2006

un 26 de septiembre en el túnel del tiempo.


Corría el año 1969. El día 26 de septiembre de ese año, el último disco de Los Beatles era publicado. Su nombre: Abbey Road.
Existe toda una mitología alrededor de la portada del disco.
Desde la aparición de Sargento Pepper, flotaba la sospecha de la muerte de Paul. Es más, solía mirarse la portada con ayuda de una lupa, para descubrir al impostor. Se decía que esta fotografía representaba el entierro de Paul.
John vestido de blanco como pastor. Ringo de negro como empresario funerario,George de jean como sepulturero, y Paul descalzo con el paso cambiado y con un cigarrillo en su mano derecha siendo zurdo.
Un volkswagen modelo escarabajo (justamente lo que significa Beetle), aparece en un plano posterior, reforzando la simbología de la foto. En realidad, no se encontró al dueño de este automóvil para retirarlo del lugar. Muchos años más tarde, el escarabajo era subastado en Sotheby's en cifras siderales.
ALGO me dice que VENGAN JUNTOS porque AQUI VIENE EL SOL y si NO ME DEJAS CAER podremos hacer de este mundo un JARDIN DE PULPOS

Esta es la consecuencia de la indiferencia civil

http://www.youtube.com/watch?v=6N6Z_IhzBak
Tomate un minuto para descargar este video. No demora demasiado, y es necesario. Para ello, hacé click en el vínculo de arriba.

Mientras las patocracias ( entendiéndose este neologismo como el gobierno patológico que impera en el mundo globalizado actual),mueven sus piezas a lo largo y ancho del tablero mundial, es importante analizar cuál es el rol que asume la sociedad civil en este "juego". Mi percepción al respecto, es que, salvo en honrosas excepciones, caminamos como zombies sobre un colchón de nubes. Ausentes, distantes, apáticos,ajenos a este mundo, que no es ni más ni menos que NUESTRO mundo. Algo así, como sentirnos huéspedes transitorios de un hotel, y no propietarios de nuestro hogar. Al sentir ajeno lo que es nuestro, las patocracias avanzan sin ningún tipo de obstáculo. Y NUESTRA APATIA ES LA CAUSA.
Con indiferencia aceptamos: el hambre, la esclavitud, la tortura, la desaparición de seres humanos, la proliferación de armas nucleares, la guerra injustificada, la discriminación racial y sexual, la invasión de países independientes,el abuso de poder, la pena de muerte, los genocidios, los golpes de estado, las elecciones fraudulentas, la apropiación de recursos naturales de otras naciones, las noticias inverosímiles,la discriminación religiosa, y una larguísima lista de etcéteras. GENTES!!! Despierten!!!,reaccionen antes que sea demasiado tarde. Esta humilde aprendiz de escritora, le cede la palabra a Albert Einstein:
La vida es muy peligrosa, no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver qué pasa.

sábado, septiembre 23, 2006

Más del 60% de los humanos, somos asesinos potenciales.


En los años setentas, se llevó a cabo un experimento en la universidad de Yale. El mentor del mismo fue un psicólogo social llamado Stanley Milgram.
El experimento pretendía demostrar científicamente, que los alemanes eran diferentes, que algo andaba mál en su personalidad básica, que los hacía obedecer a la autoridad sin ningún tipo de cuestionamiento, lo cual había posibilitado la concreción del Holocausto. Es decir, se pretendía demostrar que las atrocidades del Tercer Reich fueron posibles no sólo por el determinio de un loco, sino también por una gran masa de gente dispuesta a llevar a cabo el "trabajo sucio".
Sin embargo, Milgram no necesitó viajar a Alemania para probar su hipótesis.

Cuando hablamos de genocidas o de asesinos seriales, buscamos calificativos tales como: Bestias, Animales, Monstruos. No cabe en nuestra mente humana, que nuestros congéneres puedan cometer este tipo de atrocidades, y por eso, los" separamos "de nosotros, los catalogamos dentro de otro género distinto, colocándole las citadas etiquetas, por el mero hecho de diferenciarnos de ellos.
Bueno, esto puede ser tranquilizador... Pero en realidad, con eso estamos expresando nuestro verdadero miedo: El de ser como ellos. Los animales, no matan que yo sepa, por placer o por intereses. Eso NO está en su naturaleza. Los animales matan exclusivamente para asegurar de algún modo su supervivencia.
Los humanos, matan o torturan por muchos motivos, incluso, sólo por obedecer a una autoridad... Por supuesto, en condiciones normales esto no ocurre, pero basta con crear el medio de cultivo adecuado, para sorprendernos de nuestro propio género.


EL EXPERIMENTO

Se publicó en un diario que se requerían voluntarios para una experiencia de memoria y aprendizaje, a los cuales se le pagaría 4 dólares más viáticos.
Dichos voluntarios entraban de a dos, en una sala que poseía una especie de silla eléctrica, conectada a un mando de controles. Se sorteaba el rol de los mismos, siendo uno de ellos el "maestro" y el otro el "alumno".
El "alumno" se sentaba en la silla eléctrica, maniatado a la misma.
Se leían una serie de ejercicios de simple asociación de palabras, y luego comenzaba el experimento en si.
Cada vez que el alumno equivocaba una respuesta, era sometido a una descarga eléctrica, creciente en intensidad según el número de errores cometidos.
Al llegar a los 120 voltios, el alumno ya grita de dolor.
A los 135, aúlla.
A los 180, dice no poder soportarlo.
a los 270, ya da gritos de agonía.
A los 300 voltios presenta convulsiones...
Lo que el "maestro" no sabe, es que el "alumno" es sólo un actor que trabaja para el experimento.
Un profesor universitario, presente en la sala, ante la "duda" del maestro, lo incita a seguir, con más firmeza a mayor dubitación por su parte. El experimento se suspende sólo cuando el "maestro", decide suspender el envío del voltaje, desobedeciendo las órdenes del profesor de proseguir a pesar de todo.

RESULTADOS

La predicción de Milgram, era que la mayoría de los "maestros" alcanzarían como máximo 130 voltios para abandonar el experimento y mandar a las autoridades de la universidad a freír buñuelos.
Los resultados estuvieron muy lejos de esto:
EL 62 % DE LOS SUJETOS OBEDECIERON HASTA EL FINAL, LLEGANDO A LOS 450 VOLTIOS!!!!

Milgram fue muy criticado,y acusado de someter a las personas a gran tensión.
Explicó en forma muy simple:
Hay una diferencia fundamental entre el ingenuo maestro y el alumno sentado en esa silla eléctrica:
el voluntario podía irse en cualquier momento... PODIA DECIR NO!!!

viernes, septiembre 22, 2006

DENOMINADORES COMUNES EN EL CINE HOLLIWOODENSE


1)En toda investigación policial que se precie, es necesario visitar como mínimo un club de striptease.
2)Si alguien te persigue por el centro de la ciudad, siempre puedes quitártelos de encima ocultándote entre los participantes del desfile del Día de San Patricio, que se celebra indistintamente en cualquier época del año.
3)Todas las camas tienen una sabana que llega hasta las axilas en el caso de las mujeres, y hasta la cadera, en el caso de los hombres.
4)Todas las bolsas de la compra del supermercado deben contener, como mínimo, una barra de pan que sobresalga un poco, y siempre son de papel.
5)Todos los números de teléfonos de los Estados Unidos comienzan por 555.
6)Es fácil pilotar un avión y aterrizar si hay alguien en la torre de control que pueda dirigir la operación por radio.
6)Los sistemas de ventilación de los edificios son el escondite ideal: a nadie se le ocurrirá mirar en ellos y sirven, además, para desplazarse hasta cualquier parte del edificio sin dificultad.
7)Si tienes que recargar la pistola, siempre dispondrás de suficiente balas,aunque vayas desnudo.
8)Si hay una persecución por un mercado y vemos un puesto de melones o un carrito de helados, no hay duda de que serán atropellados por alguno de los vehículos participantes en la persecución.
8)Es muy probable que sobrevivas a cualquier batalla, a menos que cometas el error de enseñarle a alguien una foto de tu novia/o.
9)Si tienes que hacerte pasar por un militar alemán, no es necesario hablar el idioma; basta con tener acento alemán.
10)La torre Eiffel se puede ver desde cualquier ventana de París.
11)Un hombre no se inmuta mientras 10 monos juntos le están pegando, pero si se queja, y mucho cuando una mujer intenta limpiarle las heridas.
12)Si tenés que pagar un taxi, no busques un billete en la cartera: sacá lo que tengas en el bolsillo de una. Siempre será el importe justito.
13)Las cocinas no tienen interruptores de luz. Si entras en una cocina de noche, deberás abrir la heladera e iluminarte con la luz del electrodoméstico.
13)En el caso de las casas encantadas o con fantasmas, las mujeres deben investigar cualquier ruido raro,en bombacha y corpiño.
14)Todas las mañanas, las madres siempre cocinan huevos y tocino para la familia, aunque el marido y los hijos no tengan tiempo para comérselos.
15)Los automóviles que chocan casi siempre acaban explotando, ardiendo o ambas cosas, aunque se hayan quedado sin nafta.
16)Aunque conduzcamos por una cuesta abajo totalmente recta, es necesario girar el volante a izquierda y derecha cada cierto tiempo.
17)Las mujeres de ciudades y pueblos medievales nunca tienen vello en las axilas, y lucen siempre una dentadura digna de una propaganda de dentífrico.
18)Un detective solo es capaz de resolver un caso cuando le retiran la placa.
19)Las bombas van equipadas con relojes que tienen pantallas con grandes números rojos, para que todo el mundo sepa cuando van a estallar.
20)Siempre es posible estacionar delante del edificio al que se va de visita. La grúa nunca se lleva el coche.
21)No importa si tus enemigos te superan en número durante una pelea de artes marciales: te atacarán por turnos, de uno en uno, mientras esperan, con su mejor cara de perro a que vayas acabando con sus compañeros.
22)Cuando están a solas, los extranjeros prefieren hablar inglés entre ellos.
23)Los americanos nunca cierran la puerta de su coche, aunque lo estacionen en la parte más jodida del Bronx.
24)Cuando alguien vuelve a casa después del trabajo, lo primero que hace, es servirse un whisky del bar existente en su living. Los cubitos de hielo, siempre están perfectamente cuadraditos, a pesar que pasaron horas a temperatura ambiente.
25)Cualquier objeto que se precipite sobre la tierra (ovni, meteorito…) siempre acabará aterrizando en Estados Unidos, o por lo menos eso es lo que intentará.
26)Si eres divorciado o separado, no te preocupes, pues tu pequeño hijo hará que te reconcilies con tu ex-pareja antes de que termine la película.
27)Cuando se interrumpe a alguien a mitad de afeitarse y se limpia media cara con una toalla no hay ninguna diferencia entre lo afeitado y lo que no lo está.
28)Aunque hayas hecho el amor toda la noche, al levantarte de la cama lo harás con todo pudor, siempre envolviéndote en la sábana para ir al baño.
29)Antes de intentar matar al héroe de turno, el villano le explicará con todo lujo de detalles cual es su plan y cuales van a ser sus próximos movimientos.
30)En vez de eliminarlo pegándole un tiro, el villano siempre dejará al héroe atrapado en la más compleja de las situaciones para que luego se pueda escapar y encima se ría al matar al malo.
31)La primera pista de cualquier buen detective norteamericano son las cajitas de fósforos con la dirección de algún bar de mala muerte al dorso.
32)Todos los mafiosos son extranjeros o descendientes directos de extranjeros.
33)En un bar americano sólo tienes que pronunciar la frase "dame una copa", para que el mozo te sirva exactamente lo que tu deseabas tomar.
34)En EE.UU. existe un tipo de cinta aislante diseñada especialmente para amordazar a los secuestrados. La reconocerás fácilmente en el supermercado por su inconfundible color plateado.

Un 22 de Septiembre en el tunel del tiempo:


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El 22 de septiembre de 1862, Abraham Lincoln firma la ley de la abolición de la esclavitud.
De los 15 estados esclavistas, 12 vieron temerosos las acciones iniciadas anteriormente por Lincon, ya que afectaban sus intereses, acordando separarse de la Unión Americana, dando origen a la Guerra de Secesión, impulsada por los estados del sur.
La novela de Stowe, La Cabaña del Tío Tom, se había convertido en una de las más importantes propagandas a favor de la causa antiesclavista.
3 años después, y a 5 días de la finalización de la guerra, era baleado por un actor
mientras presenciaba una obra en la Ford's Opera House, falleciendo al día siguiente.

miércoles, septiembre 20, 2006

un poco de humor nunca viene mal






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Desde el vaticano, se echa más leña al fuego


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El papa Benedicto XVI, pronunció un discurso en Ratisbona.
En dicho discurso, habló citando un emperador bizantino la siuiente frase:
"Muéstrame lo nuevo que ha traído Mahoma y allí sólo encontrarás cosas malas e inhumanas..."
Una desinteligencia? Una provocación?.
Obviamente las respuestas por parte del Islam no se hicieron esperar...
El papa dice sentirse "apenado". Esto muestra a las claras que no es capaz de reconocer que metió la pata hasta la médula. No expresa con esta actidud ni un ápice de arrepentimiento, más bien se coloca en un estrato de superioridad, dando por sentado que no se sabe leer entre líneas, que no sabemos interpretar el mensaje real subyacente que quiso dar.
Resulta muy poco alentador, en la coyuntura mundial actual, que quien debería ser el mediador y sanador en los conflictos entre "el Eje del Bien" y "el Eje del Mal" adopte una postura de catalizador para acelerar las reacciones.
Algo así, como apagar fuego con nafta.

martes, septiembre 19, 2006

NO DEJES DE VER ESTE VIDEO. TAL VEZ, CAMBIES TU FORMA DE VER LOS ACONTECIMIENTOS QUE SUCEDEN DESDE EL 11 DE SETIEMBRE DEL 2001.

http://www.pentagonstrike.co.uk/pentagon_sp.htm#Main

El 11 de septiembre del año 2001, marcó sin duda un antes y un después en la historia del mundo...
Hemos visto hasta el cansancio las imágenes de las Torres Gemelas en llamas, y la gente saltando al vacío, lo cual aún me eriza la piel. Ese día nefasto para la historia de la humanidad toda, fue el principio de una historia más nefasta aún. Millones de inocentes morirían en en el curso de los meses y años siguientes, y no se sabe aún si algún día esto acabará. La profecía de Orwell se cumplía. El concepto de guerra permanente o de guerra preventiva sacude el mundo. La superpotencia del Norte se atribuye el "derecho" de liderar la guerra contra el "eje del mal". Se adjudica el derecho divino de hacer esta cruzada en el nombre de Dios, considerando unilateralmente, que Dios está de su parte... Cuál es el Dios de Bush y sus secuaces? Un Dios, que privilegia algunos de sus hijos sobre otros? Un Dios que a pesar de ser infinitamente bueno y todopoderoso necesita del poder de las armas ultrasofisticadas, de estos "hijos" dilectos?...
Ese mismo día, el 11 de Septiembre del 2001, según las versiones oficiales, otro boeing se estrellaba contra el edificio más seguro de la tierra: el Pentágono, desafiando todas las leyes de la física... salvo, que también allí interviniera el gran Dios Todopoderoso.
Vean este video. No teman pensar por fuera de las versiones oficiales. Háganlo con espíritu crítico.
Si lo que vean a continuación les genera un profundo malestar, piensen... ¿ Qué pasó entonces con las Torres del World Trade Center?... Y con el avión que se estrelló en Pennsilvania?

sábado, septiembre 16, 2006

CALEIDOSCOPIO. Un cuento para mis hijos






Con mis amigos planeamos
una super aventura:
viajaremos al espacio
trepando un rayo de luna.

Las estrellas bailarán
al compás de nuestro ascenso
en órbitas alocadas
alegrando el firmamento.

¡ Qué pequeño debe verse
desde allí el planeta Tierra!
casi como la pelota
con la que juega mi perra.

En la Luna saltaremos
despacito y sin parar
pues me cuentan que en la Luna
hay poquita gravedad.

Y cuando pase un cometa,
con su cola de cristal
lo abordaremos al vuelo
para hacerlo tobogán.

Llegaremos a Saturno,
en un cohete de papel
montados en sus anillos
será nuestro carrousel.

¡ Cómo volver a la Tierra?
Ensayemos fabricar
Una nave con un globo
hecho en goma de mascar.

Llegaremos a una nube,
tan blanca como algodón,
pero que esté bien rellena
con helado de limón.

Bajando en lianas de lluvia,
llegaremos hasta el mar
y jineteando delfines
una carrera jugar.

Nos espera un velerito,
con su casco hecho de nuez
izaremos su velamen
construído con papel.

Y mecidos por las olas
en un lento sube y baja,
diremos chau a la Luna
que con su luz nos abraza.

¡Qué lindo es tener amigos!
¡Qué genial imaginar!
El mejor de los tesoros
es atreverse a soñar.

Hitler ganó la Guerra, un libro de Walter Graziano


Sin duda, este es uno de los mejores libros que he leído en toda mi vida.
Las tramas del poder son expuestas en forma cruda, desnudando las verdaderas intenciones de los titiriteros que mueven el mundo.
Recomiendo absolutamente este libro... sin duda, será un principio. Luegos vendrán otros, que poco a poco situarán al lector en un ángulo de observación radicalmente diferente .Quien piense que muchos de los enormes problemas del mundo comenzarían a solucionarse si cambia el presidente de los Estados Unidos, se equivoca gravemente. El presidente actual no es otra cosa que la 'punta del iceberg' de una complicada estructura e poder, urdida cuidadosamente durante mucho tiempo por una reducida élite de clanes familiares muy ricos, verdaderos propietarios en las sombras del petróleo, la banca, los laboratorios, las empresas de armas, las universidades y los medios de comunicación más importantes del mundo, entre otros sectores.

Se trata nada menos de quienes antes y durante la Segunda Guerra Mundial financiaron a Hitler para que tomara el poder y se armara, proveyeron de materiales básicos al Tercer Reich, fomentaron el ideario racista del Führer y encaramaron a la maquinaria nazi en Alemania.

En este volumen, el lector podrá enterarse de cómo esta poderosa élite, en cuyo núcleo se esconden antiguas sociedades secretas, coloca, desde hace muchísimos años, a los presidentes de los Estados Unidos como marionetas y corrompe hasta sus cimientos la base misma de los partidos republicano y demócrata. También verá cómo manipula las democracias del mundo, utiliza las principales universidades norteamericanas y a sus intelectuales generando la ilusión de progreso científico a través de puro ideologismo falso y manipula los medios de comunicación para que las masas y las clases medias no se enteren de lo que realmente ocurre. Bajo esta nueva luz incluso los atentados del 11 de septiembre de 2001 adquieren una lectura diferente. Escalofriante, revelador, sólidamente fundamentado, Hitler ganó la guerra llevará a sus lectores a descubrir conexiones antes impensadas entre hechos del pasado o del presente.
e actualmente poseen para escrutar el mundo que vivimos.

ALMA DE PICASSO, CUERPO DE MURAL


MOSAICO EN PLENA EJECUCION
Me apasionan los colores, los vidrios, las teselas, las texturas diferentes. Mi vocación frustrada, es la docencia. Si, me hubiera encantado ser maestra de grado, o profesora en un colegio secundario... Por suerte, conservo algo del espíritu de estudiante intacto, y siempre fue parte de mi, ser una persona que presta el hombro, aún para lo que no me llaman. De pronto... descubrí un tesoro... En el colegio donde asisten mis hijos se debía realizar un mural... Mis neuronas se agitaron, mi espíritu colaborativo quiso llegar a eso. Y por suerte, lo logré. Hoy en día, en lo que es una de las experiencias más gratificantes que he tenido, estoy poniendo mi granito de arena en la realización de esta obra, que deseeo con todo mi corazón que perdure en el tiempo. Los adultos que estamos al frente, somos Juajo García ( quien ya ha realizado otros murales, como mano derecha del maestro Jaime Rippa que es) y yo.Las piezas fundamentales de este tablero, son los chicos. Es un grupo absolutamente maravilloso de adolescentes, que a pesar de la notable falta de interés de los docentes de plástica del colegio, quienes deberían ser los líderes de grupo en este proyecto, se hacen presentes diariamente para confeccionar esta obra, que saben que estará en su escuela, pero a la vista de toda la comunidad, con la conciencia de que esto les pertece, que es su obra, que allí están poniendo todo su empeño en algo que trascenderá. Nadie les banca el transporte, ni se les pone asistencia, ni les suben las calificaciones... Sólo están allí porque quieren, porque saben que que su impronta quedará grabada en esa pared, aunque sea de manera anónima. Muchos adultos deberíamos aprender de estos chicos... Sobre todo, los que sólo posarán para las fotos, cuando el mural llegue a su culminación.

viernes, septiembre 01, 2006

LA ESTRELLA QUE AUN ME GUIA

María Elena Walsh, acompañó toda mi infancia a través de sus canciones, poesías y libros de lectura. Probablemente yo soy yo, tal cual soy ahora, gracias a que un día mi abuela me regaló Tutú Marambá, de donde recuerdo una poesía cortita que dice:
con esta moneda,
me voy a comprar
un ramo de cielo,
un metro de mar.
Un pico de estrella,
un sol de verdad,
un kilo de viento,
y nada más
Cuando mis nenes eran bebés, los acunaba con Manuelita. Cuando les enseñaba a bailar,
sonaban los acordes del Twist del Mono Liso, cuando les impartía sus primeras lecciones de urbanidad, echaba mano a Agapito. Para hablarles de lo absurdo de la guerra, La Canción del Estornudo venía como anillo al dedo. La Pajara Pinta los hacía llorar, pero era una buena manera de que vean la necesidad del respeto por el otro.
Al encontrar este artículo que María Elena escribió, veo que sigo vibrando en sintonía con ella, ya que pertezco a este grupo de iluminados por el sol de los libros.

UN PERSONAJE FELIZ

El hombre está arrodillado ante su altar. Busca un libro entre todos y aunque la vista lo traicione, le sobran tacto, olfato y corazón para hallarlo. Sabe que la búsqueda es mutua, que lector y libro acaban encontrándose.El encuentro sobrevuela siglos y continentes, adivina lenguas extrañas y signos misteriosos. Cuando se reúnan dialogarán en silencio, o quizás el hombre murmure algunas líneas, según su costumbre, recordándolas como si las viera.El gesto reverencial del señor arrodillado no se dirige a las alturas sino a ras de tierra, donde en ese instante se alinean los objetos de su devoción. La imagen es ejemplar, estampa de un santo reverente ante la sabiduría.Los que llevamos recorrido un largo trecho de vida compartida con estos objetos y buscando siempre otros, murmuramos también una unánime plegaria de gratitud.Vivimos entre libros, hemos tenido la libertad de elegirlos y la posibilidad de descifrarlos, en una era en que la instrucción fue (casi) universal. No necesitamos ser monjes ni damas de la nobleza, y si pertenecemos a una cofradía no es la del poder ni la del dogma, simplemente hemos sido elegidos por los libros desde temprana edad. Bendito sea un privilegio desinteresado, no esgrimido para someter a los diferentes.La plegaria del lector gustoso incluye un solo pedido: seguir leyendo. Aun en la noche que afligió a Borges, los textos guardados en su memoria y los que voluntades amigas le acercaban oralmente le impidieron claudicar, porque lectura es sinónimo de respiración.Y es inevitable mencionarlo, porque fue el único que ensalzó la tarea de lector sobre la de escritor, en un lugar del mundo donde ambas actividades no fueron ni son precisamente auspiciadas.Fue el Sumo Lector, el que tradujo e interpretó la escritura universal, el gramático que nos enseñó a leer, el maestro a menudo arbitrario de adultos a menudo díscolos. El Sarmiento de los iniciados.El lector nace, siempre que cuente al nacer con las hadas reglamentarias asomadas a su cuna que le otorguen dos dones. Una familia natural o vicaria, en la que al menos un adulto esté hechizado por un libro. Y un ámbito escolar donde se enseñe humildemente a leer y escribir, porque a pesar de los vertiginosos cambios impuestos por el negocio de la informática, durante bastante tiempo nos seguiremos manejando con el alfabeto.A veces se improvisan meritorias campañas de fomento de la lectura, pero parece incorregible la paradoja de que el niño jamás ve leer a ningún adulto, ni en la realidad ni en la feria virtual. El maestro es quien puede reparar este escamoteo, siempre que sortee la imposición prepotente de lo instantáneo y divertido, ayudando al niño a amar, o por lo menos a no despreciar ese alimento primigenio: el eterno cuento, el juego de la imaginación.Recuerdo una antología llamada El curioso entretenido, un título folclórico que define al lector incipiente. En cualquier ámbito de gente bien alimentada puede brotar esta chispa que lleva a manosear revistas, descifrar carteles, y hasta los papeles rotos de las calles. De esta chispa —si nadie la apaga a baldazos, que es lo que en realidad sucede— nace una hoguera vital de placer y devoción.Lector se nace, lector se hace, lector se muere. Como el hábito no tiene finalidad práctica, tampoco admite renuncia por abandono ni por desaliento ante las proezas del inexistente competidor.El lector se arrodilla como el arqueólogo, trepa escaleras como el restaurador, fortalece músculos con el diccionario de María Moliner o el Seco, huronea de tomo en tomo. Lee de pie y escarba en las librerías, sufriendo la melancólica anemia de su bolsillo, el despiste de los libreros y la necesidad del ángel que lo oriente para desmalezar la selva de libros chatarra.Lo creíamos sedentario y en realidad es un atleta, comparado con los estáticos prójimos solidificados en ángulo recto frente a las pantallas.El lector es feliz de ser contemporáneo de una abundancia de libros única en la historia: las cifras y la exhibición a menudo grosera abruman, pero del exceso nace la posibilidad de elección y de la variedad de elección ese gusto formado a fuerza de errores e insistencia.No todas son novedades editoriales oportunistas, también se reedita lo que hasta ayer era inhallable, se ofrecen obras clásicas en los kioscos o adjuntas a los periódicos, hay sistemas de impresión al alcance de la mayoría de ávidos autores primerizos.Todo eso es encomiable, pero el lector tradicional busca en vano lugares silenciosos. La ancianidad le da derecho (alguno le queda) a permitirse incursiones por la nostalgia. Añora los plácidos medios de transporte de otra era u otras ciudades contemporáneas.Lo afirma alguien que fue pasajera de tranvías o de barcos de carga que navegaban durante treinta días, sin etapas. Una maleta de libros le permitía convivir con poetas ilustres en el módico camarote, lujo equivalente al de los viajeros patricios que embarcaban con la vaca. Incomparable con el que disfrutó Stephan Zweig, que en su viaje a América, mientras escribía la biografía de Magallanes, pudo consultar libros en la biblioteca del transatlántico.Envidia a los fanáticos del fútbol, porque pueden trenzarse en coincidencias y contiendas con cualquier vecino, porque todos comparten ídolos del mismo dogma y un código enciclopédico de conocimientos específicos. Al lector le cuesta cada vez más encontrar interlocutores, interlectores.Muchos se conforman con el diálogo electrónico, herederos de los entusiastas espiritistas de hace un siglo. Pero al veterano le parece, hasta que lo fusilen por anacrónico, un intercambio entre fantasmas.El lector también vive en un planeta virtual, pero autores y obras le resultan compañías incorporadas a sus sentidos: criaturas que despiertan una extraña sensualidad. Seres corpóreos tan fastidiosos en viajes y mudanzas como dolorosos en cada separación.Como el paisano usa el adobe y el esquimal el hielo, el lector se ha fabricado una vivienda de libros, una madriguera con vista al universo. Las casas sin libros, las mansiones de ricos y famosos tan empeñosamente exhibidas para regodeo de habitantes de Calcuta, le parecen paisajes marcianos.Roba, en fin, los ratos que puede a una agenda saturada de tareas y estrecheces, con tanto sacrificio como el prójimo que los destina al gimnasio, porque esa pasión ¿sedentaria? es su gimnasio. Y espera el momento en que las cirugías reparadoras le permitan corregir una memoria fláccida, una concentración rugosa, una mustia capacidad de ilación.El curioso entretenido es la especie más común de lector, quizás el más simpático. Y está también el concentrado y memorioso, y el lotófago que archiva la esencia mínima que su mente podrá con suerte reciclar, y el surtidor de citas y personajes al que, a esta altura del páramo ¿quién va a reprocharle la pedantería?Si el lector va por el mundo con cierto aire de quedarse “entre las azucenas olvidado”, qué decir de la lectora, que va por ese mismo mundo con un talante de franco desvarío, tironeada por la multiplicidad de sus deberes.Suele andar crespa de melena e incómoda de paso, con gesto de dónde habré puesto los anteojos o dónde encontraré, ya no el famoso cuarto, sino el momento propio para reanudar el párrafo interrumpido, a menudo años atrás, hace ya varios hijos.Pero el lector es en el fondo un personaje feliz, su capacidad de integrar otras vidas y peores peripecias le ayuda a superar el suplicio del tedio, que, según los expertos, es causa principal de un ejército de lacras sociales.El placer de la lectura se matiza con sentimientos no siempre recreativos. Pensar no significa siempre columpiarse. Hay narraciones que abren heridas absurdas a lectores sanamente infantiles, incapaces de simbolizar y que viven con pánico los avatares de protagonistas míticos o reales.Y está el que, al emerger del laberinto de una larga novela, deambula durante varios días como alma en pena, sumido en la más tanguera de las orfandades, salpicado de pólvora de batallas y perfumes de bailes cortesanos.Los clásicos, por ejemplo, no son pesados por su extensión o su denso lenguaje. Lo que pesa en ellos es la intensidad, el impudor con que despliegan su espejo de miserias y terrores.Confieso que promediando el paseo por el Infierno de Dante, la lobreguez me pide un paréntesis. Y tampoco sé cómo tolerar la perversidad de los villanos de Shakespeare, nuestros semejantes y hermanos. Y que me abruma el exceso de dicha al apropiarme de la lengua y los episodios del Quijote.Y en cuanto al tan mentado Proust, no es la minuciosa transcripción de los celos de Swann en decenas de páginas lo que a uno impacienta, sino la sospecha de verse radiografiado, congelado en un momento de su vida, y preguntarse con desazón: ¿cómo pude haber sido tan imbécil?Celebré empezar el siglo —o el milenio— con el descubrimiento de tres libros a los que es posible considerar clásicos actuales: Cartas de Cumpleaños del inglés Ted Hughes, Piezas en Fuga de la canadiense Anne Michaels, la Obra Poética del compatriota Joaquín O. Gianuzzi (que sorprende como novedad al conformar un solo volumen, cuando la habíamos conocido en modestas entregas).Al gozo del encuentro con estos libros excepcionales se le suma una cuota de angustia que pide respiro, como si fuera imposible leerlos de corrido por la carga emotiva a la que nos someten, por su implacable belleza poética, porque son tratados de sufrimiento.Toda persona instruida puede leer, pero convertirse en lector requiere, como es obvio, la paciencia y el esfuerzo de toda disciplina. Los lectores son tipos raros, o para definirlos con cierto elegante hermetismo también borgeano, “los buenos lectores son cisnes más tenebrosos y singulares que los buenos autores”.Sin embargo, la sociedad acepta que un deportista, un científico, un virtuoso de la música, lleven una vida de constante aprendizaje, sacrificio y concentración (en cualquiera de sus sentidos) pero supone que el lector se improvisa y no es sino un holgazán con cierto prestigio.Como muchas obvias afirmaciones, es necesario rebatirlas en una época en que se sacraliza la reducción jibaril y el mito de la facilidad. Un atolondramiento generalizado procura convencernos de que la tarea intelectual se desliza por una cinta mecánica. Que conduce, naturalmente, a un parque de diversiones que excluye carácter y paciencia.De estas patrañas se nutre la verdadera frivolidad nuestra de cada día, no de las crónicas en revistas ilustradas o las necedades mediáticas, por más serviciales que resulten para contribuir a la confusión general.Es verdad que el lector no ejerce, no opera ni convierte goles ni gobierna (esto sin duda) pero se somete a un permanente entrenamiento, debe superar las etapas de una experiencia que incluye la comprensión, quizás no siempre lograda, de otras lenguas y otros contextos históricos.Nada de eso le permite ganar prebendas ni honores. Y es posible que no le hagan falta. Pero no desdeñaría que como premio le regalaran libros, incluso los propios si además de lector es autor.Está de moda el debate tan repetido como hipócrita (porque en realidad se trata de de una campaña exterminadora) sobre la inminente desaparición del libro. La inquietud que suele acompañar este debate parece disimular una liviana transposición del único duelo obsesivo y aterrador. No es seguro que el libro esté destinado a desaparecer mañana, pero sí es seguro que desaparecerá cada uno de nosotros, especímenes humanos. Y es posible que cuando dejemos este mundo, algunos libros nos echen de menos.Y si en vida nuestra única recompensa fue seguir leyendo o releyendo, el único premio póstumo nos lo prometió en sueños Virginia Woolf: “Cuando amanezca el Día del Juicio Final y los grandes conquistadores, jueces y estadistas se presenten a recibir sus recompensas: coronas, laureles, sus nombres indeleblemente grabados en imperecedero mármol, el Todopoderoso le dirá a Pedro, no sin cierta envidia cuando nos vea llegar con los brazos cargados de libros: —Pedro, éstos no precisan recompensa. Aquí no tenemos nada para darles. Fueron amantes de la lectura”.